Ser propietario y conducir un vehículo a motor es un proceso costoso. A pesar de tener el dinero para adquirir un automóvil o camioneta, los propietarios necesitan pagar por el mantenimiento, el seguro y lo más importante: la gasolina.
Con el precio de la gasolina alcanzando niveles muy altos, más y más conductores buscan formas de ahorrar dinero. Cada vez que el precio aumenta, los medios son desbordados con publicidades varias de dispositivos que sostienen el hacer milagros con los motores de combustión interna, mientras brindan a los conductores un incremento sorprendente en el rendimiento del consumo.
Casi cualquiera sabe de los viejos tiempos en los que un muchacho que había inventado un carburador, decía que podía viajar hasta 200 millas con un galón de gasolina. El artefacto nunca llegó al mercado y la historia se perdió porque General Motors o las grandes petroleras o alguna otra gran corporación compró los derechos del dispositivo para evitar que llegue al mercado.
El relato no es real, no hay tal dispositivo y verdaderamente nunca lo hubo. Es verdad que en los años treinta un inventor patentó un carburador que aseguraba tener tal rendimiento, pero el dispositivo nunca fue fabricado y tampoco se mostraron prototipos que funcionaran. La patente expiró pero no hay quien obtuviera tal aparato. Nunca funcionó realmente.
Igual que este mítico carburador hay cientos de otros dispositivos que se ofrecen en el mercado cada año para reducir el costo de operación con gasolina de los vehículos. Los aparatos varían; algunos son electrónicos, otros son magnéticos y otros vuelcan cierto compuesto en la admisión o en el aceite.
Algunos atomizan el combustible para hacer que se queme con mayor eficiencia. Otros requieren de partes móviles para distribuir el combustible o hacen un spray de agua dentro de la admisión para enfriar la temperatura del encendido.
Todos estos dispositivos tienen dos cosas en común, prometen ahorrar para evitar que gaste una fortuna en gasolina y en realidad no funcionan.
La combustión interna ya lleva más de 100 años. Está probada, se ha entendido muy bien y es un producto relativamente maduro.
Los ingenieros están buscando con seguridad refinar las formas en que los motores de combustión interna funcionan y cada año encuentran nuevas maneras de mejorar los productos ofrecidos al mercado, de alguna forma siempre consiguen en los nuevos modelos de automóviles un mejor rendimiento.
Si ordena uno de ellos, en verdad está tirando su dinero. El mejor medio para ahorrar es atender los consejos sobre el cuidado en el consumo de combustible y no tales dispositivos porque sencillamente no funcionan. Ahorre su dinero, no los adquiera.
Fuente: Charles Essmeier de Retro Marketing, él es el propietario, una firma de sitios de información que incluye a LemonLawHelp.net y Car-Insurance-Help.net - Editado por Xavier Gallardo, Guadalajara, Jalisco México